miércoles, 5 de marzo de 2014

De WhIsKy y Gatorade!

Se me han ocurrido analogías burdas, pero como esta, pocas...
De todos modos, esta ultima idea no se la debo por completo a esas ocurrencias mías, sino que para ser justa, tendría que compartir los derechos de autor con la protagonista de la primera parte: mi botellita de gatorade.En alguna charla nocturna discutiendo de impulsos y tentaciones, del por que y el tal vez, (que no tendrán lugar a pesar del extenso programa detallado con antelación, ja) en consenso de a dos, se llego a la conclusión que la gatorade bien podría haber sido en sus orígenes un J&B...
Navegando por ahí, encontré que:
“Whisky” proviene de 'uisge', que es una forma cortada para “uisge beatha”, en gaélico “el agua de vida”, que posteriormente se transformó en “whisky” (del ingles)
El hecho concreto es, agua de vida o no, Johnnie Walker, Chivas Regal, Ballantine´s, White Horse, Black & White, J&B, o el que se te ocurra, con mayor o menor frecuencia y adaptándose a las condiciones fisiológicas de quien lo pruebe, el efecto siempre es el mismo...

_Dosis bajas o moderadas pueden producir sentimientos de relajación, desinhibición y aumento de la sociabilidad. Quizás te sientas “contento”, de buen humor. (definitivamente, es así al principio mi J&B) 

_Dosis altas o grandes cantidades pueden producir náuseas, mareos, disminución de los reflejos, dificultades para caminar (ataxia), deshidratación, y resaca al otro día. (y... ¡hay que llegar a tanto!)
Si embargo, en mi opinión, el riesgo más trascendental (dejando de lado la sobredosis) es el denominado síndrome de abstinencia: y esto es, que a largo plazo (y no tan largo) se genera cierta dependencia, un acostumbramiento poco deseable, y cuando ya no hay mas “agua de vida” ¡ahí se armó! El síndrome de abstinencia te asalta, y te deja sin defensas...

Para ser exactos, se presenta como un cuadro clínico en el que pueden darse desde sudoración, temblores, insomnio, náuseas, vómitos y convulsiones, hasta el llamado “Delirium tremens”, el cual constituye un cuadro grave que entraña riesgo de vida y en el cual la persona experimentadelirios y alucinaciones táctiles, auditivas y visuales, por lo general de carácter terrorífico.Delirium tremens, ese ha sido el síntoma de la discordia, desde que me asaltó la adicción... creo que el mayor problema no ha sido el grado terrorífico, sino mas bien: lo agradable del cuadro, que propicia cada nueva borrachera... En eso creo que estamos de acuerdo, la botellita y yo.
Para ser imparcial debo agregar algo a favor:
Según el profesor de inmunología Eduardo Muñoz, de la Universidad de Córdoba, «el consumo moderado y continuado de bebidas blancas de alta graduación también tiene efectos positivos sobre el organismo».
«Se puede afirmar que beber medio vaso de whisky al día, por ejemplo, es positivo para el organismo», explicó. «Lo que no se puede hacer es concentrar el consumo en un sólo día, como parece ser que está siendo la tendencia».

Y llegando a las inevitables líneas de la conclusión, debo decir que:
De postres, de comida, de bebida se trate, la dieta austera si a la larga se considera, crease o no, es la receta que a largo plazo garantiza una salida loable y un espíritu verdaderamente satisfecho. Aunque el apetito caprichoso, no acabe en la vida de quejarse.
Le guste a quien le guste, como suele decir mi colaborador en la sombra, ¿Cómo es?: " Comer papa hervida...
...pero a la larga es bueno!"

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